24º poema


No podía dormir
No podía leer
No podía mirar la tv
Pensaba que sí
Pensaba en soñar
No veía en mí
Salté del sofá por no saltar del balcón
Me quise sentar a entender de qué va
No pude sentir ni pude mirar
Hay días que el cuerpo solo tiene misterios para descifrar
No pude correr porque no había nadie
No pude gemir ante lo invisible aunque fuera esencial
No pude parar la máquina expendedora de vicios mentales
No pude parar la caspa de la ansiedad

Ahora lo haré de nuevo
Quizá me pueda soltar
Son pocas las manos que me darían consuelo
En una noche de ojos despiertos que no salen a vagar
Encuentro la pista para aterrizarme
Encuentro la magia en la verdad
Me quedo un segundo sin dar un mordisco
A veces la lengua del mal se enrosca y me deja dormir

Imagen Prisma: camino a Delfhaven, Holanda

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