23º poema

No lo ves como nada ves
Solo la mañana para repetirte
Te encontrás otra vez
Y nublás el espejo sin herirte
Los días pasan sin sobresaltos
Para qué correr el velo para ser
La montaña te parece enorme
Si no vino nunca va a suceder
Es tu corazón de piedra
El hotel de tu confor
Son tus aceitadas muecas
Que derriten el sabor
No avanzás más que hasta donde da tu sombra
Ningún puente puede solidificar tu luz
Es tu alma de madera
Un chispazo de fogón
Te recuestas en la arena
Humedad de un cielo sin color
Es momento de mirar el otro lado
Acentuar las huellas donde alguien caminará
Los remolinos de tu incoherencia
Se cuelgan a delirar
De la nada nada sale
Ni siquiera una puerta se abrirá
Son tus mambos esos sudorosos mambos
Que te afirman la infinita soledad
Nada es lo que ves
Nada sos si no lo ves
Nada pasará si no lo hacés
Nada
Absolutamente nada
Nada
Nada
Y no serás nada
Más que un viejo baúl cargado de tus nada


Imagen Prisma: Plaza de Santiago del Estero, provincia de Santiago del Estero, Argentina

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